jueves, 3 de diciembre de 2015

Overlord-BR1-7

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Traductor: Erb
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  Emisario del Rey
Parte 7


Los monstruos invocados o creados podían ser disipados de varias formas--- cuando su tiempo de invocación terminaba, cuando recibían mucho daño, o cuando eran disipados manualmente por sus amos. Cuando un monstruo era disipado debido a que había recibido mucho daño, era una táctica común el invocar otro monstruo del mismo tipo.

Luego de que Ainz había disipado al Caballero de la Muerte, usó ‘Mensaje’. Como una llamada telefónica conectándose, Ainz comenzó a hablar una vez que sintió que se había formado el enlace.

“---Albedo”

“「---Sí, ¿Ainz-sama? ¿Qué desea de mi?」”

“No, no es nada importante, sólo quiero charlar contigo. ¿En dónde estás?”

“¡Una, una charla! ¡Sólo dé la orden e inmediatamente estaré a su lado!”

“No hay necesidad de que te molestes. Sólo quiero charlar contigo en tu habitación. ¿Dónde estás ahora?”

「¡¿E-en mi habitación?!」

El estridente grito de alegría se tornó de pronto en una sombría falta de emoción.

「Estoy en el Cuarto de Trono…」

“¿Quieres decir que estas patrullando el Cuarto del Trono?”

La respuesta demoró un poco más de lo normal.

「No, no es eso… si me permite esta falta de respeto, es, en cierto sentido, mi dormitorio…」

Ainz imaginó el Cuarto del Trono en su mente, y quedó en silencio. Esa habitación ciertamente era lujosa, sin embargo como lugar para vivir, dejaba mucho que desear.

Una respuesta frenética vino de Albedo, que al parecer había malinterpretado el silencio de Ainz como algo completamente diferente.

「M-mis más sinceras disculpas, ¡pensar que consideré al gran Cuarto del Trono de Ainz-sama como mi propio dormitorio! ¡Si no es del agrado de Ainz-sama, dejaré este lugar de inmediato!」

Ainz no dijo nada, pero activó su anillo.

Luego de llegar al cuarto con el techo semiesférico flanqueado por docenas de golems, rápidamente abrió las puertas grabadas con ángeles y demonios.

Las puertas se abrieron lentamente, revelando la gran vista del Cuarto del Trono frente a sus ojos.

“¡Albedo!”

Ainz gritó el nombre de la Supervisora de los Guardianes.

Albedo estaba congelada del miedo a un lado del trono, e incluso a ésta distancia, Ainz podía ver claramente que las facciones perfectas de Albedo estaban totalmente rígidas.

“¡Albedo! ¡Perdóname!”

Ainz avanzó hacia ella mientras se disculpaba.

“Escogí que este lugar fuera tu habitación. Fue mi error no haberte asignado un cuarto adecuado. Perdóname.”

Para ser más precisos, la culpa era de Tabula Smaragdina. Después de todo, él debería de haberle dado un lugar para vivir a Albedo. Pero uno tenía que considerar que antes de haber sido transportados a este Nuevo Mundo, Albedo no era más que una agrupación de datos. Esperar que él tomara en cuenta esta posibilidad y que diseñara un cuarto para ella sería demasiado incluso para su trastorno obsesivo compulsivo.

Cierto, Ainz y los creadores de los otros Guardianes lo habían hecho, pero eso no era para nada normal. Aunque Tabula Smaragdina era un maniático de los ajustes que produjo documentos de diseño extremadamente largos para sus creaciones, su imaginación se encontraba probablemente dentro de los parámetros normales.

Si uno fuera a apuntar con el dedo hacia alguien, entonces Ainz sólo podía nominar a una única persona.

A Ainz Ooal Gown.

El nombre de la única persona ---hasta ahora--- que había llegado a este desafiante nuevo mundo.

Luego de llegar a este mundo, los NPCs se habían comenzado a mover de acuerdo a su propia voluntad, él debió de haber entendido sus situaciones particulares y debió asegurarse de la calidad de sus condiciones de vida, para lograr asegurar que cumplieran sus deberes sin inconvenientes.

(Pensar, que en este lugar…)

Ainz pisó con fuerza la alfombra de brillante rojo, apretando los dientes. El piso era mármol blanco, y cuando levantó la cabeza pudo ver el techo, un espacio vacío y amplio.

No había nada en este lugar que pudiera sustentar la vida.

(¡Pensar, que ella tuvo que dormir en este lugar!)

Recordó las quejas que había oído de Herohero.

---Tuvimos usar bolsas de dormir en la oficina, y terminé comprando dos. Una era para cuando la otra estuviera siendo limpiada. Jajaja---

Ainz sintió que había sido golpeado en la cabeza con un bate. Quería caer de rodillas al mismo tiempo que lloraba y pedía perdón.

(Dijiste tantas cosas sobre no dejar que la situación de Herohero se repita en Nazarick… Ainz, has cometido un grave pecado, ¡un error imperdonable!)

Aunque la anulación de sus emociones ya se había activado numerosas veces, Ainz seguía estando consumido por la culpa.

“¿Qué es lo que dice? Los Seres Supremos me otorgaron este lugar. Por tanto, debo usarlo para lograr sus objetivos con todo---”

“No digas más, Albedo.”

Ainz finalmente llegó a la base de las escaleras, levantó la mano al mismo tiempo que las subía para silenciar a Albedo.

“Esto fue causado por mi descuido. Prepararé inmediatamente un cuarto para ti. ¿Tienes algún lugar en el que desearías quedarte?”

Los ojos de Albedo se parpadearon de izquierda a derecha. Ainz tomó esto como un signo de que lo estaba pensado, y tranquilamente la observó en silencio.

Luego de un largo tiempo, que probablemente era señal de la profunda reflexión que había puesto en esto, Albedo finalmente respondió.

“Aunque esto podría ser un poco atrevido, siempre y cuando pueda estar al lado de Ainz-sama, cualquier lugar estará bien. Después de todo, poseo la mejor defensa entre los Guardianes. No hay nadie mejor que yo para proteger el cuerpo de Ainz-sama. Sin embargo, si estoy separada de Ainz-sama, entonces puede haber una posibilidad de que pudiera sufrir algún daño, ya sea de una en un millón o en un billón. Como tal, estaría feliz si me concediera un rincón en algún lugar de la habitación de Ainz-sama…”

Cuando Albedo respondió rápidamente, se inclinó hacia adelante desesperadamente, batiendo las alas ruidosamente.

Aunque él había considerado satisfacer su deseo cueste lo que cueste, compartir una habitación plantearía algunos problemas después de todo.

Ya que su cuerpo no poseía deseos sexuales y había perdido varias cosas, estaba confiado de que no le haría nada despreciable a Albedo. Sin embargo, si ella vivía con él, él no tendría tiempo para leer sus libros en secreto, y tendría que mantener constantemente su fachada de gobernante, y eso sólo incrementaría el estrés mental al que estaba sometido.

“De hecho, mi recámara es bastante grande, pero tristemente tengo que rechazar tu solicitud.”

"Es eso así…"

Las alas de Albedo decayeron. Cuando Ainz vio esto sus sentimientos de culpa se intensificaron.

“Más al punto, creo que los Guardianes de los diversos Pisos no permitirán que ningún intruso que ingrese a esta poderosa fortaleza de Nazarick pueda llegar a mi dormitorio. ¿No es así?”

“Es como usted dice.”

La mente de Ainz trabajaba con furia mientras veía a Albedo con las alas caídas. Si él tuviera que escoger una habitación personal de entre los pisos 9no y 10mo, escogería dejar de lado el 10mo piso porque todos los cuartos en ese piso habían sido diseñados con otros propósitos, lo que dejaría el 9no piso. En ese piso, los únicos cuartos vacíos de los que estaba al tanto eran los que les pertenecían a sus antiguos compañeros.

Aunque podría ser sólo una ilusión suya, pero si le dejaba uno de esos cuartos a Albedo, su corazón por siempre estaría lleno con la duda de que podría haberle quitado a uno de sus compañeros que habían venido a este mundo, el cuarto que por legítimo derecho le pertenecía, sin importar que tan minúscula fuera esa posibilidad.

En lugar de darle una habitación que le pertenecía a sus compañeros, sería mejor darle una de las habitaciones de huéspedes.

“Entonces, Albedo. Te concederé uno de os cuartos en el noveno piso para tu uso. Es un cuarto libre preparado para la posibilidad de que podamos dar la bienvenida a nuevas adiciones al gremio. Por supuesto, intentaré darte un cuarto lo más parecido posible al mío, y si sucede una emergencia --- sí, cuando llegue el momento ¿puedo contar contigo?”

“¡Sí! ¡Por supuesto! ¡Eso no hace falta decirlo, Ainz-sama!”

Sus alas de pronto se extendieron.

Mientras veía los brillantes ojos de Albedo y la resplandeciente sonrisa en su rostro, Ainz no pudo evitar conmoverse. Para camuflar eso, Ainz tosió ruidosamente.

“Entonces, te guiaré a tu nueva habitación. Iremos una vez que hayas empacado tus cosas.”

Luego de decir esto, se preguntó si ella tenía algo que empacar.

Los NPCs deberían tener espacios de inventarios de bolsillo al igual que Ainz para guardar equipamiento. Para otros, podría parecer que estaban extendiendo la mano hacia la nada, pero en verdad era más parecido a usar un teléfono inteligente. Aunque los jugadores ---con acceso a ítems de pago--- podían almacenar muchas más cosas que los NPCs, incluso estos podían hacer caber todo su equipamiento en sus inventarios.

Era muy probable que el equipamiento de Albedo estuviera almacenado en su inventario. Las cosas allí dentro deberían ser ítems de recuperación y pergaminos que le permitieran usar magia.

“Entendido. Entonces, me disculpo por la demora pero ¿podría esperar un poco más?”

“Ah, ahhh…”

Ainz vaciló un poco porque la respuesta fue inesperada.

“Yo debería haber dicho eso. Entonces Albedo, ve a recoger tus cosas.”

“Sí.”

Las alas de Albedo revoloteaban ruidosamente mientras emprendía vuelo.

Siendo un Súcubo, sus alas no eran simplemente por decoración.

Luego de volar alrededor de tres pisos en el aire, Albedo jugueteó con una parte de una pared, y retiró una bolsa que era lo suficientemente grande como para que tuviera que sostenerla con ambas manos mientras la cargaba. Como Guardián, su fuerza física era lo suficientemente grande para que pudiera cargarla con facilidad. Debido a eso, él no podía adivinar qué había dentro.

“… ¿Ésas son tus cosas?”

“Sí. Estos son los ítems que Tabula Smaragdina-sama me dejó. ¿Desea verlos?”

“¿Ah? Ahhh. Hablando de ello, Tabula Smaragdina, él… hm. ¿Te importaría permitirme ver lo que hay dentro?”

Aunque Tabula Smaragdina no había preparado un cuarto para Albedo, aún así había dejado esta bolsa para ella. La curiosidad de Ainz sobre lo que había dentro se intensificó.

Dentro podría haber ítems especiales… o no.

Si realmente había algún ítem raro… el coleccionista en Ainz encontraría difícil controlarse.

“Por favor eche un vistazo.”

Mientras miraba más allá del cierre, el interior parecía ser tan grande como el exterior, y no parecía haber ningún ítem especial dentro. Ni tampoco había un cadáver cubierto de sangre mirándolo fijamente con odio en los ojos ni nada parecido.

Lo que vio fueron muchos conjuntos de ropa cuidadosamente doblados, todos los cuales eran artículos de vestir normales de mujer. No había nada dentro que despertara el interés de Ainz. Sin embargo, debajo de esas ropas se encontraban muchos objetos pequeños multicolor que habían sido hechos un ovillo. Era imposible no darse cuenta de ellos. Ya que Tabula Smaragdina era un aficionado a las películas de terror, Ainz no sabía qué sería lo siguiente que encontraría. Esa mezcla de miedo y curiosidad despertó su interés.

“Esos son… ¿pañuelos?”

“… No lo son, Ainz-sama. ¿Por qué no toma uno y mira más de cerca?”

Albedo se quedó en silencio, con una misteriosa sonrisa en el rostro.

En ese momento, su anticipación se incrementó incluso más.

Sí, puede que estuvieran unidos por algún tipo de artilugio…

Con emoción en su corazón, Ainz cogió un bulto y lo abrió.

Luego de eso hubo silencio.

Incluso Ainz sabía lo que era.

Era ropa interior. Ropa interior femenina.

“¿Esto no es… lo que haría Peroroncino-san? Cómo decir esto… parece que me he enterado de demasiada información sobre un amigo…”

Mientras los hombros de Ainz colgaban, recordó que aún no se había disculpado a alguien que merecía una disculpa.

“… Perdóname, Albedo.”

Mientras Albedo observaba los movimientos de Ainz, su rostro enrojeció, y su respiración se volvió irregular.

Un muy incómodo Ainz intentó doblar nuevamente las bragas abiertas, pero no podía lograrlo del todo. Así que Albedo le dio una mano desde el lado, y las dobló cuidadosamente.

“No soy Peroroncino-san, no me emocionaré con una pieza de ropa si no es usada por alguien.”

Con el objetivo de ocultar su incomodidad, Ainz intentó salir del aprieto con palabras que no entendía del todo. De pronto, recordó que no tenía idea de lo que había sucedido con el arte erótico que había recibido de sus antiguos compañeros de gremio.

“Entonces… ¿quiere que me las ponga para una inspección?”

El sorprendido Ainz miró de reojo a Albedo cuyos ojos irradiaban un brillo lujurioso.

“Ah, espera, Albedo. Antes de eso, resolvamos el asunto de tu habitación. Te llevaré allá con el poder del anillo, así que vamos.”

“Entendido, Ainz-sama.”

Cuando Albedo se acercó, envolviendo a Ainz en su aroma y haciéndole cosquillas con su aliento, él activó el poder de su anillo.



10 comentarios :

  1. MK pobre albedo, definitivamente es mi guardián favorita :,)

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  2. hahaha se fue el pobre caballero de la muerte lastima, Albedo que linda es, quien pensaria que es una psicopata asesina. =)

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  3. y pensaba que ese caballero de la muerte es el que se queda entrenando con hamsuke

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    1. Ja ja ja ni lo sueñes sabia demasiado.

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    2. no sabia de esa, en q parte aparece esa escena?

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  4. Me hubiera gustado que describieran detalladamente la ropa inrerior de Abedo . PD : Albedo best waifu of all time !!!!! .

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