Había una estatua en lo que parecía ser el corazón de la mazmorra. Había brillantes círculos mágicos ante la estatua, y parecía que ingresar en ellos lo transportaría a uno con el jefe.
Luego de atravesar la puerta más a la derecha de entre las cinco puertas frente a las estatuas, vieron que un cementerio ordinario se extendía ante ellos.
Con un ojo en los alrededores, los jugadores subieron por una destartalada escalera hacia el edificio. El interior era inesperadamente impresionante, con cinco estatuas de pie y losetas de piedra a los pies de éstas. Sin embargo, el grupo se encontraba algo alejado y no podían leer lo que decía en ellas. Por supuesto, había hechizos para leer las inscripciones, pero nadie estaba de humor para eso.