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viernes, 12 de marzo de 2021

Overlord Gaiden c4 p1

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Traductor: Erb
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Capítulo 4
Los todopoderosos


Parte 1

—Dime, Satoru, ¿por qué vinimos aquí?

Esa sospechosa cordillera era el destino de este viaje.

De particular interés era la ciudad cerca de la Cordillera de Kaidinias.

Era una ciudad de la Liga Aina, que estaba ubicada cerca de las montañas, en otras palabras, vecina de Inveria: Seruk-3.

Si bien no era la capital de la Liga Aina, era una de las ciudades más grandes de los países vecinos y contaba con una población de más de 400,000 personas. Los dos habían estado viajando hacia la ciudad en su carromato durante cuatro días. Keno ya no había podido contenerse y formuló esa pregunta.

Habían pasado cinco años desde que dejaron Inveria.

Ni siquiera se habían acercado hasta ahora, sin embargo, de repente, en una gran desviación de su dirección de viaje original, se habían movido hacia Seruk-3, por lo que era difícil culpar a Keno por reaccionar así.

En verdad, no tenía ninguna razón para seguir ocultándole la verdad a Keno. Todo lo que tenía que hacer era decirle: "Esta cadena montañosa podría contener la razón por la que te convertiste en no muerto, así que quería comprobarlo".

Aun así, Satoru Suzuki no se atrevía a hacerlo.

Eso era porque incluso él mismo no podía explicar sus razones para venir aquí.

Por su parte, la curiosidad era la mayor motivación que tenía para ir allí, pero si realmente decía eso, Keno habría atacado su explicación desde varios ángulos y luego le habría hecho llevar el carromato a otro lugar. Si Keno hubiera dicho: “No hay razón para que te pongas en peligro, Satoru” entonces Satoru Suzuki solo podría responder “Bueno, sí”.

La otra razón era porque Satoru Suzuki no quería hacer ilusiones a Keno.

Cuanto mayores son las esperanzas y expectativas de uno, mayor la decepción cuando se derrumban. Era justo como cuando Satoru Suzuki se había aferrado a la esperanza de que sus compañeros de gremio regresaran, y había caído en la desesperación al darse cuenta de que no había venido nadie.

Tres años atrás, Satoru Suzuki había visto a Keno pretender perder la esperanza. En ese caso, ¿qué pasaría si Satoru Suzuki le diera esperanzas ahora?

Satoru Suzuki estaba claramente preocupado mientras vislumbraba el pasado, cuando conoció a Keno.

Por lo tanto, Satoru Suzuki hizo todo lo posible para engañarla.

—¿Hm? No hay ninguna razón especial para ello.

—…¿De veras?

Keno se volvió para mirar la cara de Satoru Suzuki, pero Satoru Suzuki no tenía miedo. Su rostro esquelético era inexpresivo y no tenía que preocuparse por los latidos de su corazón.

En otras palabras, probablemente podría mentir sin que lo descubrieran.

Sin embargo, la forma en la que Keno entrecerró los ojos y siguió mirándolo hizo que se sintiera un poco incómodo. Aunque su cuerpo no podía sudar, de todas maneras se secó las manos que sujetaban las riendas en su túnica.

Y entonces, Keno intervino.

—Mentiroso.

—No estoy mintiendo, —respondió Satoru Suzuki de inmediato. Se estaba engañando a sí mismo, eso debía ser, era por eso que podía responder tan rápido. Incluso él quería elogiarse a sí mismo.

Sus palabras estaban impecablemente ordenadas y no había mostrado ninguna emoción. Seguramente cualquiera que lo escuchara pensaría que Satoru Suzuki estaba diciendo la verdad. Sin embargo…

—Si lo estás, Satoru. Debes estar en algún tipo de dificultad. He estado viajando contigo por cinco años, incluso si no se ve en tu cara, puedo decir que estás mintiendo.

—…

Había poder en las palabras de Keno y él podía sentir su gran confianza. Ella estaba segura de que Satoru Suzuki tenía algún otro objetivo en mente. Él quería decirle que estaba pensando demasiado las cosas pero ella había visto a través de Satoru Suzuki.

Satoru Suzuki inconscientemente tocó su rostro. Estaba frío, huesudo y esquelético sin ningún indicio de expresiones. ¿Cómo demonios podía un rostro así producir emociones que Keno pudiera leer?

—…Bien hecho, Keno, —suspiró Satoru Suzuki, como rindiéndose.

—Fufufu, — Keno rió contenta—. Han pasado cinco años. Puedo adivinar más o menos lo que estás pensando. Después de todo, he estado a tu lado todo este tiempo.

—…Han pasado cinco años, eh. Efectivamente, después de tanto tiempo es posible que puedas saber cuál es mi estado de ánimo con solo mirar mi rostro.

Un personaje no podía cambiar sus expresiones faciales en Yggdrasil. La única forma de saber cómo se sentía alguien era por su voz. Producir una voz normal y minimizar las veces que sonaba diferente no era una habilidad exclusiva de Satoru Suzuki. Cuando había estado deprimido, alguien más también había descubierto que se había forzado a parecer jovial.

Las palabras que esa persona había dicho todavía permanecían en su corazón: “Somos amigos, después de todo. Supongo que todavía podemos entendernos el uno al otro”.

—En efecto, es cierto, Keno.

—¿Hm? ¿Qué ocurre? ¿Te estás sintiendo solo? …¿O muy feliz? ¿Satoru?

—Ah… es cierto. Lo que siento por cómo puedes entender mis sentimientos definitivamente no es soledad, Keno. Si tuviera que ponerlo en palabras… sería gratitud.

Satoru Suzuki soltó las riendas en sus manos.

Había tomado una decisión.

Se había preparado para esto.

Estaba lleno de una determinación que nunca vacilaría.

Por eso Satoru Suzuki contó la mentira que había preparado de antemano.

—Nuestro destino es una ciudad de la Liga Aina, Seruk-3. Me enteré de que había un objeto raro allí, y nuestro objetivo esta vez es recuperarlo.

—Estás… ¿mintiendo? No estoy muy segura, pero se sigue sintiendo como si lo estuvieras. Oh bueno, no importa. Estás ocultando algo, pero debes estar preocupado por mí, ¿verdad, Satoru?

Satoru Suzuki vaciló sobre si debería asentir, porque hacerlo significaría admitir que estaba mintiéndole.

—Está bien, Satoru. No te preocupes por eso. Solo vamos.

—Ah, gracias, Keno.

Cuando se acercaron a las fronteras de la Liga Aina, encontraron su camino bloqueado por una larga línea defensiva. No estaba hecha de pesados bloques de piedra, sino de una simple valla de madera.

No era difícil de imaginar que se había construido para frenar la propagación de los Zombis. Tales estructuras defensivas serían suficientes para hacer frente a los zombis, pero la verdadera amenaza de los zombis residía en su número. Si el número total de Zombis de una nación venían todos al mismo tiempo, sería completamente inútil. Sin embargo, unos pocos años no serían suficientes para construir una valla de kilómetros de largo alrededor de las fronteras de una nación.

Él se detuvo a cierta distancia y usó Volar para explorar rápidamente el área, pero no encontró nada parecido a un punto de control. Todos los caminos que conducían a la Liga Multirracial Aina habían sido sellados. Además, había visto patrullas.

Sabía que probablemente no los dejarían pasar, incluso si suplicaba: “Por favor, déjennos pasar”. Por lo tanto usó Portal para teletransportar adelante a ellos y al carromato.

Después de eso condujeron el vagón por varias carreteras sin usar. Sentían que no era necesario fingir que iban a acampar al anochecer, por lo que mantuvieron la velocidad y viajaron día y noche.

Pasaron por varias ciudades llenas de Zombis errantes y estaban a menos de un día de distancia de Seruk-3. Sin embargo, sintieron que algo andaba mal.

—Esto es extraño.

—En efecto, es muy extraño.

Habían visto todo tipo de Zombis en el país de Keno. No todos ellos habían sido anteriormente humanos. Al parecer todos los seres vivos por encima de cierto tamaño se habían convertido en Zombis. En libertad, se habían encontrado con lentos animales Zombis. Fue igual en la Liga Multirracial Aina.

Sin embargo, no se veían por ningún lado mientras se acercaban a Seruk-3.

Tal vez alguien había exterminado a los Zombis, pero ¿normalmente también habría eliminado a los animales Zombis al aire libre?

Ése era el problema.

Satoru Suzuki miró al frente. Seruk-3 se encontraba en el camino delante de él, y más allá estaba el monte Kaidinias.
 
Si este fenómeno se limitaba al área circundante, entonces allí debía haber algún tipo de conexión.

No pasó nada después de eso, y llegaron a la puerta principal de Seruk-3. Después de eso, la cordillera montañosa que descendía del monte Kaidinias apareció lentamente a la vista.

La puerta mostraba el tamaño y el esplendor de la ciudad.

La Liga Multirracial Aina había sido originalmente un país formado a partir de la unión de muchas razas. Entre ellos se encontraban Gigantes muy inteligentes. Ésa era probablemente el enlace aquí.

Sin embargo, no habían visto a ningún Zombi en las cercanías.

En algunas ciudades, uno podía ver Zombis saliendo de la puerta de la ciudad, pero no había ninguno a la vista aquí. Ciertamente, ése no sería el caso si la puerta estuviera cerrada.

Pero las puertas estaban abiertas de par en par.

…¿Podría esta ciudad tener algún tipo de protección que le impidiera ser zombificada?

Satoru Suzuki inmediatamente descartó esa noción.

La población de Seruk-3 era de 400,000.

Seguro que tantos supervivientes habrían provocado un gran alboroto. Si no hubieran abandonado la ciudad, se habrían quedado aquí y habrían tomado amplias medidas de seguridad.

Sin embargo, ni un solo susurro había llegado de Seruk-3, por no hablar de la seguridad.

Era cierto que estaban a cierta distancia. Pero las cosas estaban demasiado tranquilas, incluso a esta distancia.

No había residentes ni zombis. Era como si esta ciudad hubiera sido abandonada.

«¿Alguien vino aquí y eliminó a los Zombis? No era del todo imposible pero ¿por qué no liberaron las otras ciudades en el camino? ¿O es que todos fueron dominados por un nomuerto con algo de poder, como “Corpus del Abismo”?»

De hecho, este lugar era una ubicación bastante buena si se consideraba la distancia de las ciudades de los vivos y la zombificación circundante. Dado que era una ciudad importante, debería tener objetos mágicos y libros para la investigación.

—Este lugar es realmente adecuado para un mago nomuerto.

Después de murmurar para sí mismo, la Keno en su cabeza comenzó a sermonearlo, por lo que Satoru Suzuki no tenía otra opción más que concentrarse y pensar seriamente.

Sin embargo, carecían de información. Al parecer no había más remedio que entrar en la ciudad.

—…Dime, Satoru. ¿Vas a entrar en la ciudad? Cuanto más nos acercamos a ella, menos Zombis vemos… ésta es la primera vez que encontrarnos algo como esto.

—Si bien no vine aquí por esa razón… parece que tendré que realizar algunas investigaciones.

Satoru Suzuki no sabía qué hacer con Keno después de esto.

¿Debería lanzar 「Crear Fortaleza」 fuera de la ciudad para crear una fortaleza y hacer que ella se quedara allí? ¿O debería llevarla a la ciudad con él? Si bien le gustaría poder recurrir a sus conocimientos, debería mantenerla en un lugar seguro.

Seruk-3 no era más que un campamento base para investigar la cordillera. Él solo había venido aquí para facilitar la teletransportación.

No había esperado que algo anormal como esto sucediera aquí. Cuando pensó tranquilamente en ello, se dio cuenta que nunca había considerado la posibilidad de que el culpable y la causa de todo podría no venir de las montañas, sino de esta ciudad. Era un error frustrante.

—Quiero ir también. Ah, tal vez pienses que es peligroso y me vas a dejar aquí sola, pero yo sé más sobre la tradición mágica que tú. Por lo tanto, voy contigo, y si hay peleas, me protegerás, ¿no es así, Satoru?

—Ah. Sí. Te protegeré. Ése es mi trabajo, tú estás a cargo del trabajo intelectual, mientras que yo me hago cargo de cualquier cosa que implique violencia.

En verdad, se sentiría mejor con Keno cerca si resultaba que había pistas presentes.

Siendo ése el caso, ¿podría Satoru Suzuki, como la persona responsable de la fuerza bruta, proteger a Keno bajo alguna amenaza?

Debería ser posible.

Se las había arreglado para mantener a Keno a salvo incluso cuando su oponente había sido el Lord Dragón de la Brillantez. El enemigo más poderoso al que se había enfrentado hasta la fecha. Para ser precisos, había conseguido tiempo para huir. Sin embargo, solo un tonto actuaría de manera ciega y arrogante. Tenía que trazar su curso cuidadosamente por el bien del futuro, y tampoco podía ser descuidado esta vez.

—Keno, te daré el cristal habitual. Si doy la señal o si te atacan, tienes que usarlo sin dudarlo, ¿de acuerdo?

El objeto que había producido de su inventario era un cristal sellador de hechizos imbuido con 「Teletransportación Mayor」.

Los cristales selladores de hechizos eran uno de los objetos mágicos más raros. A su vez, también eran fáciles de usar, y a niveles elevados se empleaban en grandes cantidades. Como resultado, Satoru Suzuki no tenía muchos con él y no había cristales selladores de hechizos en el equipo que sus amigos le habían dejado.

Le había confiado este valioso objeto por el bien de su seguridad.

Satoru Suzuki podía destruir a Keno en un solo ataque. Por lo tanto, si se encontraba con un oponente que estuviera en su nivel, éste probablemente podría hacer lo mismo.

Era apropiado que tomaran muchas precauciones para poder lidiar con tal encuentro.

Cuando Satoru Suzuki le entregó el cristal, se preguntó si el hechizo imbuido en él era el apropiado.

「Perfecto Incognoscible」 podría haber sido más útil para huir, pero 「Teletransportación Mayor」 era la mejor opción si quería aumentar las posibilidades de supervivencia de Keno.

Que Keno usara Perfecto Incognoscible podría no ser suficiente para garantizar que no hubiera contratiempos.

Si bien tenía pergaminos que contenían Perfecto Incognoscible, un lanzador de magia de tan bajo nivel como Keno, no podía usarlos. Las varitas no podían contener tal hechizo, por lo que Satoru Suzuki no tenía una. Si quisiera una, necesitaría un objeto de clase mundial que le permitiera hacer solicitudes a los desarrolladores. Quizás Keno podría haber usado un bastón, pero desafortunadamente Satoru Suzuki no tenía bastones imbuidos con Perfecto Incognoscible.

Perfecto Incognoscible parecía ser un hechizo muy efectivo a simple vista, pero su incapacidad para ser lanzado en otros significaba que sorprendentemente veía poco uso en el juego en grupo. Si bien era posible que los emboscadores lo usaran, tanto Satoru Suzuki como los enemigos  del nivel de Momonga tenían muchos hechizos o habilidades para ver a través de él.

En el peor de los casos, uno podría terminar siendo invisible para los amigos pero no para los enemigos, lo que significaría que los amigos no podrían curarlos ni apoyarlos.

En pocas palabras, muchos jugadores consideraban que Perfecto Incognoscible era un hechizo que se usaba en uno mismo cuando se enfrentaba a oponentes de nivel inferior o a numerosos oponentes.

Por lo tanto, el jugador promedio no aprendía este hechizo, sino que usaba objetos consumibles para compensar el déficit.

Satoru Suzuki era al revés. Ya que podía lanzar tantos hechizos, había escogido aprenderlo él mismo en lugar de depender de consumibles. Por lo tanto, no podía darle ningún objeto apropiado en un momento como éste.

No había esperado que esa práctica terminara siendo una desventaja en un momento como éste.

—Mm, entendido. ¿Debería establecer el destino de la teletransportación al lugar habitual?

Satoru Suzuki expresó su acuerdo.

Había una pequeña casa en una ciudad a más de 2000 kilómetros de distancia que él había establecido como uno de sus destinos de teletransportación.

Después de eso, Satoru Suzuki le entregó a Keno un objeto conocido como el Manto Ghillie.

Si bien parecía una capa hecha jirones con tela y cuerda colgando de ella, era un objeto que confería capacidades de sigilo excepcionales.

Aunque era casi inútil sin habilidades de  ocultación, también poseía efectos adicionales a ése, y esos efectos eran bastante buenos.

Incluso Satoru Suzuki de nivel 100 vería a Keno como un borrón —como si se estuviera mezclando con el paisaje— una vez que Keno se lo pusiera. Era muy efectivo contra adversarios con poca capacidad de percepción.

Por cierto, Satoru Suzuki había olvidado a quién se lo había comprado y solo tenía uno, así que lo había mantenido en su estado original.

Le dijo a Keno —que estaba borrosa e indistinta gracias a los poderes del Manto Guillie— que lanzara Volar e Invisibilidad.

Los dos miraron la ciudad desde arriba.

La falta de obstrucciones significaba que sus oponentes también tendrían una vista clara de ellos, por lo que muy probablemente serían atacados. Por otro lado, también significaba que sería fácil recolectar información durante el vuelo.

Después de sopesar lo primero con lo segundo, Satoru Suzuki decidió que lo segundo era más importante. Por supuesto, también había usado「Retrasar Teletransportación」y otros hechizos similares para protegerse. Si fueran atacados, él también podría proteger a Keno si estaba cerca. Ése era el poder de su guantelete, el objeto de clase legado Héroes Guardianes.

Mientras miraban la ciudad, la anormalidad de este lugar se hizo aún más evidente.

—Satoru… no hay nadie aquí.

—Sí, no hay nadie y tampoco hay Zombis.

Después de revisar sus alrededores, reflexionó sobre la extrañeza de esta ciudad mientras descendía al nivel del suelo con Keno.

La posibilidad que le vino a la mente fue que alguien había invadido la ciudad y luego había aniquilado a 400,000 Zombis.

Pero eso probablemente sería muy difícil de hacer.

No era porque fueran a perder ante los Zombis, los nomuertos más débiles, pero al menos habrían dejado cadáveres atrás.

Los cadáveres desaparecían con el tiempo en Yggdrasil, al igual que los de los Zombis. Pero en este mundo, los cadáveres de Zombis deberían haber permanecido para siempre después de ser derribados. Por supuesto, los Zombis muertos comenzarían a pudrirse y después de un tiempo se esqueletizarían, y luego los huesos se desintegrarían.

Aparte, los Zombis en movimiento no se pudrirían ni albergarían gusanos ya que estaban animados por energía negativa. Sin embargo, la pérdida de energía negativa una vez que eran derrotados significaba que se pudrirían con normalidad, las moscas podrían poner huevos en ellos y los animales pequeños los roerían.

Habían pasado más de 40 años desde ese incidente.

¿Era posible que alguien hubiera enterrado o incinerado 400,000 cadáveres?

—Keno, ¿crees que un ejército invadió este lugar, mató a todos los Zombis, los enterró y luego se fue?

—Lo dudo. Si bien podrías tomar alrededor de 10,000 soldados para cavar un enorme hoyo y luego enterrarlos a todos en él, sería muy obvio y no hay señales de ello ahora.

—¿Y sobre la cremación?

—Suena incluso menos probable. Después de matar a un Zombi, puedes arrojarlo a una casa y quemarlo con ella. Pero en general, no veo ningún signo de quemado.

Actualmente, Satoru Suzuki tampoco había visto señales similares.

Estaba claro que Keno había examinado el área con más cuidado que Satoru Suzuki, pero eso no era causa de alarma. Eso se había convertido en un hecho claramente establecido durante su viaje de cinco años.

—Si hubiera una manera de hacerlo, entonces seguramente sería un grupo de sacerdotes de alto nivel lanzando Expulsar Nomuerto al mismo tiempo, ¿verdad?

—Ya veo.

Eso habría desintegrado a los Zombis y explicaría su ausencia. Sin embargo, había un límite al número de veces que uno podía expulsar nomuertos en un día, y los sacerdotes de bajo nivel no podían usar esa habilidad a menudo. Por lo tanto, probablemente sería imposible aniquilar una horda de 400,000 Zombis sin comprometer números considerables a la tarea.

Si bien las noticias se filtrarían más fácilmente a medida que participaran más personas, Satoru Suzuki no había escuchado nada de eso a pesar de que se había mantenido atento.

—¿O podría haber sido un hechizo de supernivel como el que lanzaste, Satoru? Por supuesto, la existencia de un hechizo con esa área de efecto sería un asunto completamente diferente, pero no podremos saberlo si no entramos en la ciudad, ¿verdad?

—Es cierto. Entonces procederemos con cautela.

—¡Sip!

Los dos entraron por las puertas de la ciudad.

Aunque 「Puerta de Fase」habría hecho que entrar en la ciudad fuese más seguro, tenían que descubrir qué había sucedido y si alguien se escondía dentro usándose a sí mismos como cebo.

Naturalmente, Satoru Suzuki estaría bien incluso si fuera atacado desde el interior de la ciudad, así que entró delante de Keno para bloquear la línea de fuego. Si bien no tendría sentido si el enemigo usaba un ataque de efecto de área, sería un escudo excelente para ella contra ataques de un solo objetivo.

Atravesaron las puertas de la ciudad sin incidentes y vieron una calle ancha.

Ésta era probablemente la calle más grande de la ciudad.

No había señales de Zombis en este lugar que debería haber sido animado y bullicioso, y no podían oír nada a pesar de aguzar el oído. Todo lo que quedaba era un silencio nauseabundo.

Parecía que todos los habitantes de la ciudad la habían abandonado. Sin embargo, no se sentía como si se hubieran marchado por voluntad propia. Los productos en las tiendas permanecían en sus lugares, aunque estaban estropeados u oxidados, y después de verificarlo, incluso las monedas estaban en su lugar.

Aunque no parecía que se hubieran marchado por voluntad propia, tampoco parecía que alguien los hubiera invadido.

No, ¿podría ser posible que alguien cuyo objetivo no era el dinero hubiera invadido este lugar?

Los objetos mágicos eran más preciosos que montañas de oro y plata. Si la ciudad hubiera tenido un objeto mágico poderoso, éste podría ser más valioso que toda la riqueza de esta ciudad.

Sin embargo, esta teoría también despertaba sospechas. Si bien no se podía descartar la posibilidad de que tal objeto existiera, seguramente debería haber una forma más elegante de obtenerlo. Por ejemplo, enviando a alguien con habilidades de ladrón para colarse en la ciudad y cosas así.

—Ah, Satoru. Tú puedes dominar a los nomuertos, ¿no es así? ¿Puedes usar esa habilidad para ordenar que los Zombis vayan afuera?

—Es posible, pero hay varias condiciones para dominar a los nomuertos. Por ejemplo, hay límites para el número máximo de nomuertos que se pueden controlar a la vez y qué tan poderoso puede ser el nomuerto a dominar. Si alguien en esta ciudad se convirtió en Zombi, guiarlos a cualquier lugar sería molestamente repetitivo.

—Aun así, si fueran nomuertos, seguramente podrían ignorar su esperanza de vida y hacerlo una y otra vez, ¿cierto?

—¿Te refieres a un grupo de seres como “Corpus del Abismo”? Si bien no es imposible… ¿quieres decir que estarían yendo de un lugar a otro y dominando a los nomuertos una y otra vez? Si fuera yo, creo que hubiera estado bien dejarlos en paz ya que soy nomuerto y no me hubieran atacado de todas maneras… mm, si ése fuera realmente el caso, entonces tendría que quitarme el sombrero ante su diligencia.

—¿Y si fuera debido a un objeto?

—Por lo que sé, no hay objetos de uso ilimitado como ése.

Si existiera un objeto tan desbalanceado, probablemente sería un objeto de clase mundial o algo similar.

—…Hm. No puedo traspasar los límites de mi imaginación por mucho que lo piense. Realmente necesitamos información después de todo.

—Entonces, ¿qué tal si echamos un vistazo al castillo?

Keno estaba señalando el castillo del marqués que gobernaba las tierras circundantes. Estaba situado en una pequeña colina y podían decir claramente cuán sólidas eran sus paredes.

Satoru Suzuki estuvo de acuerdo con esa sugerencia.

Si quedaban rastros, probablemente los encontrarían en el castillo. Después de todo, era el lugar más lujoso y cómodo de la ciudad, lo que lo hacía perfecto como base de operaciones. Además, el castillo lucía varias torres imponentes, lo que hacía que se sintiera como el lugar ideal para contemplar la ciudad.

Los dos lanzaron hechizos de 「Vuelo」 y se dirigieron hacia el castillo en línea recta.

Si miraban hacia abajo, verían una ciudad vacía a sus pies. Era una metrópolis vacía, sin siquiera la presencia de animales pequeños. Que hubiera Zombis deambulando probablemente la habría hecho menos aterradora.

—No hay ningún movimiento aquí.

Si bien había dicho con frialdad algunas cosas sobre movimientos y similares, Satoru Suzuki no había sido muy claro sobre lo que estaba diciendo. Sin embargo, era verdad que ciertos monstruos tenían una presencia abrumadora. El monstruo que había encontrado con la presencia más poderosa era el Lord Dragón de la Brillantez.

—... Esta ciudad fue destruida por algo más... ¿hm?

—¿Una plaga? ¿Veneno? Pero eso sería extraño, ¿no? Si hubiera surgido una plaga en este lugar, entonces habrían quemado a las víctimas, y creo que debería haber señales de eso en la ciudad.

Habían encontrado lo que parecían ser distritos de pobres cuando observaban la ciudad desde arriba, pero no había rastros que parecieran marcas de quemaduras.

Justo cuando Satoru Suzuki comenzaba a admirar la concentración de Keno, ella continuó hablando.

—Ya que no hay tales signos en el distrito de los pobres, en donde una enfermedad tendría la mayor posibilidad de propagación, creo que eso descartaría esa posibilidad.

Satoru Suzuki no había pensado tan lejos. Tenía que reconocérselo a Keno.

—En ese caso, ¿acaso la destrucción de esta ciudad condujo a algún tipo de zombificación en cadena? Por ejemplo, ¿se debió a que un monstruo con un aura de muerte instantánea estuvo caminando dentro de la ciudad o algo?

—Pero si ése fuera el caso, ¿no sería extraño que no hubiera cadáveres? Es como si todo el mundo en este lugar hubiera desaparecido de repente. Y también sería extraño que las personas dejaran este lugar abandonando todas sus riquezas…

Satoru Suzuki y Keno inclinaron la cabeza en desconcierto.

Cuando llegaron al castillo, los dos entraron sin dudarlo.

Keno tomó la mano de Satoru Suzuki.

Éste era un mal movimiento en un lugar peligroso.

Pelear sosteniendo la mano de alguien era muy desventajoso. Sin embargo, Satoru Suzuki sostuvo la mano de Keno con fuerza sin decir una palabra.

Después de eso, hicieron una inspección rápida del castillo, pero no pudieron encontrar ningún rastro. Por supuesto, ni Keno ni Satoru Suzuki eran detectores, por lo que no habrían podido detectar a ningún ladrón de alto nivel escondido aquí. Sin embargo, hubo una prueba que les hizo concluir lo contrario.

—El polvo está amontonado. Parece que este castillo se quedó vacío hace mucho tiempo, y nadie más entró tampoco.

Parecía que el castillo había sido abandonado antes de que comenzara la conversión de nomuertos, o tal vez la ciudad había sido abandonada con él.

—¿Qué deberíamos hacer?

—Después de darle un vistazo alrededor, no hemos visto ninguna señal de que algo hubiera sucedido en el castillo. Primero, echemos un vistazo a la tesorería. Puede que haya objetos poderosos en el interior.

—Sí.

Rompieron la robusta puerta y negaron las trampas mágicas con la resistencia mágica de Satoru Suzuki, luego procedieron a saquear todo el tesoro que había adentro. Dicho esto, no lo hacían para adquirir dinero, sino más porque Satoru Suzuki estaba interesado en obtener objetos raros.

La tasación del tesoro tomó lugar mientras estaba siendo saqueado, así que terminaron  más de una hora después de completar el robo.

—No hay objetos poderosos aquí.

—Sí. Aunque no hubo objetos poderosos, parece que hay bastantes piezas con valor histórico.

Si bien él sabía que eran accesorios y cosas por el estilo, eso era todo lo que sabía. Y aunque Keno, responsable del trabajo intelectual, estaba familiarizada con el arte, la magia, la sociedad noble y esas cosas, no sabía lo suficiente para determinar si un objeto en particular era o no históricamente significativo. Todo lo que ella entendía era que parecía valioso.

—No podremos venderlos, ¿verdad?

—Sí. De todas maneras no los venderé. Después de todo, tenemos dinero de sobra. Además, sería problemático si nos viéramos envueltos en cosas molestas después de vender algo con historia.

Keno rió contenta.

—Después de todo, el objeto de Yggdrasil que vendiste causó un gran escándalo, Satoru.

Satoru Suzuki no pudo evitar sentirse avergonzado. Mirando hacia atrás ahora, había sido una experiencia bastante buena, pero quería disculparse con Keno por el problema que le había causado en ese entonces.

—No volveré a repetir ese error. Después de todo, destacar no es algo bueno, especialmente para seres nomuertos como nosotros.

Este mundo se basaba en el axioma de que los nomuertos eran enemigos de todos los seres vivos. Ellos dos eran herejes por querer ingresar al mundo de los vivos. Prácticamente eran traidores.

—Aún así, nos las arreglamos para ayudar a alguien en apuros ya que vendiste eso, ¿verdad Satoru? No creo que tu juicio fuera equivocado.

Keno parecía haber entendido mal algo. A él no le importaba en lo más mínimo si algún humano al que no conocía vivía o moría. Desde que su cuerpo había terminado así, no había sentido nada como el amor por el prójimo o algo como eso. Lo único importante para Satoru Suzuki eran sus amigos.

—¿Hm? ¿Pasa algo, Satoru?

—No, no pasa nada, Keno. Aún así, tenemos que hacer que un tasador mire esto. Sin embargo, si son de un lugar muy alejado, eso disminuirá su valor histórico. Qué molestia.

—Aunque ya te lo he dicho antes, no tienes que preocuparte por mi parte, ¿verdad? Después de todo, tú me diste todo tipo de cosas, ¿no?

—No te preocupes por eso. Después de todo es natural que un sempai cuide de su kouhai.

Como seres nomuertos, no tenían gastos diarios. Si bien no era como si no pudieran vivir sin tener que vender objetos que pudieran tener un valor histórico, se trataba de objetos obtenidos en sus aventuras, así que tuvo que reembolsarle la mitad de su valor en efectivo a Keno.

Él se tomaba ese tipo de cosas en serio, incluso entre miembros del gremio. No podía descuidar eso.

—Además, nuestros gastos de viaje fueron pagados por ti, ¿no Keno? Estas cosas tienen que ser divididas en partes iguales, ¿así que haría algo estúpido como no compartir el dinero que obtuvimos contigo? No hablemos de quién trabaja más o menos, ¿de acuerdo? Dividimos los trabajos en trabajo intelectual y el uso de la fuerza… ¿hm? ¿Así que tenemos un dinero separado para gastos operativos pero no para gastos administrativos?

Keno miró a Satoru Suzuki con una expresión de desconcierto en su rostro, como diciendo, “¿de qué demonios estás hablando?”

—¡Ejem! Uh, de todos modos, es por eso. Tenemos que compartir todo lo valioso de manera uniforme. ¿Entendido?

—Uh, um. Gracias, Satoru.

—No, realmente no necesitas agradecerme. Después de todo, nos movemos como un equipo y necesito tu fuerza de vez en cuando, Keno

—Pero, no sé cómo he ayudado…

—Bueno, eres mejor en el campo artístico, y ahora eres mejor que yo en términos de conocimiento mágico, ¿verdad? Tendremos que ver hacia el futuro. En otras palabras, esto es una inversión.

—Entiendo, Satoru. ¡Trabajaré duro!

A él no le importaba incluso si ella no se esforzaba por trabajar duro. Keno había sido increíblemente útil incluso como estaba ahora. Sin embargo, rechazar su determinación podría marcarla mentalmente, así que decidió aceptarla.

—Hm, vamos con eso, entonces Keno. —Cuando vio a Keno luciendo encantada, Satoru Suzuki recordó la razón por la que había venido aquí—. Ahora bien, sigamos mirando alrededor de este castillo un poco más y busquemos la razón por la que no hay nomuertos en esta ciudad.

—¿Qué debemos hacer?

—Oh, sí, está la parte de arriba y la de abajo. Primero revisemos la parte de abajo.

—¿La cárcel? Dado que este gran castillo no estaba destinado a ser utilizado como fortaleza, creo que normalmente construirían una prisión en otro lugar, ¿no crees?

—¿Pero no había una cárcel en tu castillo, Keno?

—Sí, lo había. Pero no se usaba para personas normales, solo para confinar brevemente a personas de alto estatus. No parecía que se hubiera utilizado desde que nací.

—Quizá aquí también haya una cárcel así. Echemos un vistazo. Si no está, buscaremos en la ciudad y revisaremos el interior de las celdas en los puestos de servicio de los guardias.

Pronto encontraron la cárcel, pero estaba vacía. El interior también estaba lleno de polvo, así que probablemente no había nadie dentro.

—Qué lástima. Sigamos subiendo entonces. Vi varias torres al observar el castillo desde el exterior, echemos un vistazo a los alrededores desde allí.

—¡Sí!

Quizás la torre más alta se había utilizado como plataforma de aterrizaje para monstruos voladores, porque era muy amplia y fuertemente defendida contra ataques e invasiones.

—Uwah~

Keno exclamó encantada ante la vista panorámica de la ciudad.

Satoru Suzuki pensó; «Lo viste todo desde el aire mientras usabas 「Volar」, entonces, ¿por qué te emociona tanto este escenario?» Sin embargo, fue lo suficientemente inteligente como para no decir eso.

Cuando Satoru Suzuki puso un pie en el pico aclamado como el más alto del mundo, él también se conmovió por la forma en que podía ver todo desde la cima. Pero lo que realmente le dejó la impresión más profunda fue la batalla que siguió.

Satoru Suzuki vio a Keno correr en círculos y mirar en todas direcciones, y mientras la veía mostrar un infantilismo que coincidía con su apariencia, sonrió.

Después de eso, comenzó a examinar la ciudad, con la mentalidad de que alguien tenía que hacer lo que vinieron a hacer a esta ciudad, incluso si era solo él mismo. Entonces, encontró algo que le molestó.

Si bien había tres puertas que conducían al área urbana de la ciudad, la puerta que conducía a la cordillera parecía haberse abierto.

—Keno, mira eso. ¿Qué te parece?

—Hm~, no parece que haya sido rota desde fuera, sino que estalló desde dentro. Aunque… si no fue destruida por una fuerza terrible…

—¿Quieres ir a echar un vistazo?

Después de recibir la aprobación de Keno, Satoru Suzuki lanzó 「Volar」 y los dos se dirigieron directamente hacia allá. Y luego…

—Satoru, esto es…

—Sí, tienes razón. Algo extraño sucedió aquí… no, en esta ciudad también.

Una de las puertas de la puerta a la que habían llegado estaba inclinada hacia un lado. No fue causado por la edad. Y podía ver a los residentes de la ciudad allí.

No, sería mejor decir que alguna vez fueron los residentes de la ciudad.

Innumerables huesos estaban esparcidos frente a la puerta, dentro de la puerta y detrás de ella. Parecía que habían sido pisoteados.

No sabía si llamarlo una coincidencia, pero debería haber muchos más huesos que habían sido pulverizados y esparcidos gracias a la exposición a los elementos.

Y como los huesos habían sido aplastados, no había forma de saber cómo habían muerto.

—¿Confío en que no hay duda de que alguna vez fueron residentes de la ciudad?

—Sí… ¿ocurrió alguna emergencia, alguna confusión que hizo que todos huyeran para salvar sus vidas? ¿O fueron convertidos en zombis, dominados y luego conducidos afuera?

—Probablemente lo último. No veo ningún equipaje esparcido, solo huesos y ropa.

Una investigación de los huesos caídos reveló anillos y otros artículos similares, pero no había gemas u otras cosas que uno se hubiera llevado consigo mientras huía.

Satoru Suzuki miró más allá de la puerta, hacia el lugar al que probablemente habían dirigido a los Zombis de esta ciudad.

—Si alguien usara 「Crear Nomuerto」, los nomuertos producidos estarían bajo el control de su creador.

Después de darse cuenta de lo que Satoru Suzuki estaba tratando de decir, una expresión de sorpresa apareció en el rostro de Keno.

Podía ver una montaña alta y empinada.

Era el monte Kaidinias.

Su cima estaba envuelta en nubes y no podía distinguirla.

Satoru Suzuki sacó su mapa y comprobó a dónde conduciría el gran camino que se extendía desde la puerta.

Este camino parecía rodear la base del monte Kaidinias y conducía a otras ciudades. Si iban por él, podrían llegar a otros países.

—Ahora bien, quédate aquí, Keno.

—A-ah, ¿podría no hacerlo? ¿Eso estaría bien?

Keno habló en tono asustado. Probablemente había entendido la verdadera razón por la que Satoru Suzuki había venido a esta ciudad.

—Estará bien, Keno. Fue por esto que cazamos a “Corpus del Abismo”. También oíste lo que dijeron, ¿no? Los seres inteligentes nomuertos permanecen animados incluso cuando su creador es destruido. Incluso si aniquilo al cerebro detrás de la zombificación, no te afectará Keno.

—¡No! ¡Eso no es lo que quiero decir! ¡¡¡Estoy preocupada por ti, Satoru!!!

—¿Eh?

—¡Quiero decir, éste es un ser que convirtió a tanta gente en un área tan grande en nomuertos! ¡Definitivamente no es normal! ¡Ni siquiera tú puedes hacerlo, Satoru!

—Ah, hm. Yo no podría hacer algo como eso.

—¡En ese caso! ¡En ese caso! —El rostro de Keno se retorció de agonía, y luego instantáneamente retornó a la normalidad antes de retorcerse de nuevo—.  ¿No significa eso que existe la posibilidad de que te derroten, Satoru?

De hecho, eso era cierto. Debería admitirlo. No podía afirmar definitivamente que “no sucedería”.

—Ah, Satoru. ¿Disfrutaste de nuestros viajes juntos?

—Sí. Estaba tan feliz como lo había estado con mis antiguos amigos. Sí. Estaba feliz, de verdad, lo estaba.

Comprendió por qué esos  Buscadores Mundiales habían seguido haciendo todas esas cosas que él pensaba no tenían sentido. También entendió la alegría de explorar el mundo que los administradores y los desarrolladores querían dale a los jugadores.

Su viaje con Keno había sido muy agradable.

—En ese caso, ¿por qué no seguimos viajando? Soy nomuerta como tú, así que podemos viajar para siempre, ¿no es así Satoru? ¡Vamos a ver un mundo más amplio! ¡Hay tantos lugares que no hemos visto antes! Puedes olvidarte de esto, ¿por favor?

—…Podría. No está bien hacer algo que a mis amigos no les gustaría. Tratar de hacer que alguien me deba un favor solo sería molesto para esa persona.

—S-sí. Vayamos a viajar juntos, para siempre, ¿de acuerdo? Solo nosotros dos. ¡Somos nomuertos, después de todo! No hagas cosas peligrosas y sigue viajando conmigo…

Eso era correcto.

Satoru Suzuki no tenía derecho a determinar la felicidad de Keno. Si viajar juntos era felicidad, ¿no estaría mostrando bondad hacia Keno al hacerlo? Sin embargo…

—¡Keno Fasris Invern! —gritó Satoru Suzuki, y Keno se apartó de él.

—S-Sí… Lo siento, Satoru. Por favor no te enojes…

—No estoy enojado… Ser princesa debería ser un trabajo, ¿verdad?

—¿Eh?

La boca de Keno colgaba abierta de una manera estúpida. Probablemente estaba mostrando cómo no podía seguir el ritmo del repentino cambio de tema y no entendía su significado. Satoru Suzuki se burló de sí mismo en su corazón. «Ah, no se pudo evitar».

—Como estaba diciendo, ser princesa es un trabajo, ¿verdad?

—¿Lo, lo es? A mí no me parece así…

—Entonces, ¿eso significa que los reyes y reinas están desempleados? ¿No es así como es?

—Cuando lo pones de esa manera, ése podría ser el caso… ¿no?

—Ahora pasemos al siguiente punto; obtener la aprobación de más de la mitad de los miembros del gremio, bueno, solo hay una persona, pero eso cuenta como más de la mitad.

Una mirada de desconcierto apareció en el rostro de Keno.

—Además, eres una criatura heteromórfica del tipo conocido como Vampiro, Keno. En otras palabras, has completado todos los requisitos. Ahora bien, Keno Fasris Invern. Te reconozco como miembro de Ainz Ooal Gown. Serás el miembro número 42. ¿O debería decir, el segundo miembro del nuevo Ainz Ooal Gown?

Ainz sacó el anillo de Ainz Ooal Gown  de su inventario y se lo dio a Keno.

La expresión de Keno pasó de la conmoción a la normalidad y de nuevo a la conmoción.

Había escuchado a Satoru Suzuki hablar sobre lo importante que era ese anillo para él en innumerables ocasiones. Agitó sus emociones lo suficiente como para que tuvieran que ser reprimidas por la fuerza.

—¿Puedo?

—Sí. Keno, ahora eres uno de nosotros, un miembro de Ainz Ooal Gown. Tienes derecho a tomar este anillo.

Por supuesto, este anillo solo sería realmente útil en un lugar como Nazarick. Sin Nazarick, simplemente era la prueba de que uno era miembro del gremio.

«… Y ahora hay dos miembros de Ainz Ooal Gown… Quién sabe, podría ser una buena idea encontrar a otros 58 miembros en este mundo.»

—¡Gracias Satoru!

Keno se puso el anillo encantada, como si hubiera olvidado lo que acababa de pasar.

Satoru Suzuki la miró y luego fingió toser antes de hablar.

—Ahora bien, Keno. Para mí hay una cosa que no puedo tolerar bajo ninguna circunstancia. Y eso sería: perdonar a cualquiera que haya actuado mal con un miembro del gremio y que aún ande suelto.

—No, solo se trata de una pequeña dificultad. Viajar contigo…

 Satoru Suzuki no dejó que Keno terminara su oración.

—Podría ser capaz de transformar de vuelta a tus padres en seres humanos.

Keno se congeló y sus ojos vacilaron.

—…Keno, esto es lo que esperabas, ¿no es así? Permanecer siendo nomuerta, y resucitar a tus padres, ¿estoy equivocado? ¿O quieres convertirte en humana junto con tus padres?

—¿Puedes, puedes hacerlo?

—No lo sé. Pero Keno, nada te deleitaría más, ¿verdad?

Keno miró en todas direcciones, luego bajó la cabeza y respondió en voz baja: “Sí”.

En ese caso, el rumbo de Satoru Suzuki estaba decidido.

Era natural que el líder del gremio luchara por los miembros de su gremio.

—Keno. —Keno levantó la cabeza de repente al escuchar el hierro en su voz—. No dejes que tu culpa te ate. No hay ninguna necesidad de eso. Debo ir, primero para ver qué causó que sucediera todo esto, y luego, dependiendo de las circunstancias… Lo siento mucho, Keno, pero debes quedarte aquí.

Keno vaciló durante unos segundos y luego asintió.

Ella no era ninguna tonta. Entendía que solo sería un obstáculo.

—Bien, ahora usaré 「Crear Fortaleza」 para construir un fuerte a cierta distancia. No te importa quedarte ahí, ¿verdad?



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